Los humedales de la cuenca del Duero

Para celebrar el Día mundial de los Humedales, la primera entrada de nuestro blog queremos dedicarla a estos medios, de gran valor natural y elevada biodiversidad, que en las últimas décadas han visto reducir su número y superficie de forma alarmante.

En la cuenca del Duero existe un conjunto muy heterogéneo de sistemas palustres de pequeño tamaño cuyas comunidades biológicas se encuentran condicionadas fundamentalmente por la mineralización, la turbidez y la permanencia del agua.

El rasgo más característico de estos humedales es su naturaleza cambiante, con marcadas fluctuaciones estacionales e interanuales de los niveles de sus aguas, lo que contribuye a generar una importante diversidad de ambientes, que mantienen a su vez una alta diversidad biológica. Sin embargo, este efecto diversificador de los humedales en el conjunto de los ecosistemas terrestres de la Cuenca del Duero no sólo se refiere a las especies, sino también a aspectos hídricos, edáficos, paisajísticos e incluso culturales.

Además, las especies de estos ecosistemas someros tienen un interés extraordinario debido a las adaptaciones que muestran para superar los periodos secos y lo imprevisible de la duración de la inundación. No obstante, y a pesar de la necesidad de su conservación, las actuaciones humanas sobre estos pequeños ecosistemas acuáticos, y en particular las actividades relacionadas con la agricultura han supuesto en muchos casos su destrucción.

gifDesde el punto de vista de su gestión, un humedal, como cualquier otro ecosistema, se caracteriza por su integridad ecológica, es decir, por su capacidad para mantener su estructura y funcionamiento, y absorber el estrés generado por las perturbaciones de origen natural y/o humano. Este es un concepto semejante al de Estado Ecológico, al que se refiere la Directiva Marco del Agua como una expresión de la calidad de la estructura y funcionamiento de los ecosistemas acuáticos. Puesto que la variabilidad ecológica entre humedales y dentro de cada humedal, condicionada principalmente por la variabilidad hidrológica interanual, es una de las señas de identidad más importantes de estos ecosistemas de la Depresión del Duero, un modelo de gestión de los humedales deberá estar condicionado por el dinamismo que los caracteriza, manteniendo su alta heterogeneidad hidrológica.

A veces, las decisiones acerca de la gestión de los humedales se basan en la percepción de estos ecosistemas como entidades más o menos estables: un paisaje lleno de aguas estancadas, someras, permanentes, con una vegetación no arbórea y una gran cantidad y variedad de aves acuáticas y, sin embargo, los humedales se encuentran entre los ecosistemas más dinámicos y cambiantes que existen en el planeta. Para los sistemas lagunares de la Depresión del Duero las sequías y las inundaciones extremas son las perturbaciones naturales más importantes. Un humedal seco o con agua son dos fases interdependientes y necesarias para conservar la biodiversidad y la integridad ecológica. El mantenimiento de la alta heterogeneidad hidrológica, y por tanto ecológica, respetando las fluctuaciones hidrológicas características de cada tipo de humedal es la clave para la conservación de la elevada biodiversidad del patrimonio de humedales de la Depresión del Duero.

Lagunas Cuenca del Duero

Laguna junto al Canal de Castilla (Palencia)

Los ciclos de vida de muchos habitantes de los humedales están íntimamente ligados a su dinámica fluctuante. Por esta razón, no son aconsejables procedimientos de control en los que se modifica la morfología, el sedimento y los suelos de las cubetas de los humedales, con el objetivo de controlar su hidrología y mantener así un cuadro paisajístico o biológico más o menos estable, favoreciendo a alguna comunidad de organismos, por lo general, aves acuáticas, y sin reconocer la importancia que tienen la morfología y morfometría de las cubetas en el mantenimiento de la integridad biológica. Es importante tener en cuenta que la capacidad de respuesta a las perturbaciones de estos ecosistemas está íntimamente relacionada con la conservación del banco de información biológica, la cual se relaciona con la reserva de semillas, esporas, huevos durables, zoobentos y microorganismos que albergan sus sedimentos.

El pequeño tamaño de la mayoría de los humedales de la Cuenca del Duero determina una elevada relación superficie/volumen de sus aguas, y en definitiva una considerable dependencia de los procesos hidromorfológicos y biológicos que se desarrollan en los ecosistemas terrestres adyacentes.Los sedimentos van a constituir excelentes archivos naturales donde quedan registrados los cambios que se han producido en sus cuencas en épocas pasadas.

Por tanto, la gestión de los humedales debe contemplar un adecuado manejo de los usos agroforestales en la cuenca, de manera que se eviten los procesos de erosión y como consecuencia la colmatación de las cubetas, una de las amenazas más importantes que sufren los humedales de la Cuenca del Duero. Esta necesidad de gestionar los humedales en el marco de sus cuencas se contempla en el Plan Estratégico Español para la Conservación y el Uso Racional de los Humedales.

 

* Esta entrada del blog esta basada en el trabajo Los humedales de la cuenca del Duero, de la profesora de la Universidad de León, Camino Fernández Aláez del Área de Ecología de la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales.

Si quieres más información, puedes leer el trabajo completo, aquí: Los humedales de la cuenca del Duero

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